Por
Miguel Etchandy
publicado en Magazine 'Bebidas & Cía' (edición Mayo)
Cada vinificación tiene
su particularidad y no se elaboran blancos, rosados y tingos de la
misma manera.

En el caso de los rosados
existen fundamentalmente 2 tipos de vinificaciones, la más utilizada
es igual a la del tinto, solo que el tiempo de maceración es corto,
máximo de 48 hs hasta que el caldo adquiere el color rosado, y allí
se retiran las partes sólidas.
La otra vinificación de
rosado que da lugar a vinos de alta calidad, se llama método de
sangrado o 'saignée', utilizada en los grandes vinos rosados de 'La
Provence (Francia). Este método consiste en hacer una extracción o
sangrado (solo) de liquido, antes de completar la 'maceración' en
vinos tintos. De esa manera el vino rosado que se obtiene es de muy
buen color, aromas y sabores.
En Uruguay existen algunos
casos de esta última vinificación, pero la más común en rosados
es la primera.
También pueden elaborarse
vinos rosados, mezclando vino blanco y tinto. Pero este proceso no es
considerado que dé como resultado vinos de calidad.
La vinificación del
blanco, es quizás más sencilla. Como decíamos anteriormente el
jugo de las uvas es siempre blanco, no sin embargo la cáscara. Por
lo que en el caso de los blancos, lo que se hace es que las uvas se
prensan, y no toman contacto con las cáscaras, es decir no hay
'maceración'. La gran diferencia entre los 3 tipos de vinos, es que
los blancos hacen la fermentación alcohólica, sin tomar contacto
con las cáscaras de las uvas. El vino luego se filtra y clarifica,
para evitar que contenga residuos y borras, y mejore en su aspecto
visual. El resultado es un caldo donde se logra mayor frescura y
aromas, presentes en la pulpa y el jugo, y de color amarillo claro.
En los 3 tipos de vinos:
blancos, rosados y tintos es importante durante la elaboración el
control de la temperatura (menor a 25ªC), para que el vino
conserve su sanidad. Algunos vinos (los de alta acidez) realizan
además de la fermentación alcohólica, una segunda fermentacíón,
llamada maloláctica, por la cual se convierten los ácidos málicos
en ácidos más agradables al paladar (lácticos).
En los 3 casos (blancos,
rosados y tintos) una vez terminada su elaboración, los vinos se
embotellan, y otros, los que se destinan a la crianza irán a
barrica de roble y luego continúan la crianza en botella.